La contabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero evoluciona a un ritmo vertiginoso. Esta misma semana, el sector corporativo y los principales actores institucionales asisten a un punto de inflexión con la consolidación del Land Sector and Removals Standard (LSRS) del GHG Protocol y el firme avance en la Unión Europea hacia la implantación definitiva del Carbon Removal Certification Framework (CRCF). Estos hitos establecen por fin las bases definitivas para reportar adecuadamente las remociones de carbono y la mitigación en el sector del uso de la tierra, separando con rigor las promesas de la realidad certificable.
1. Remociones vs Reducciones: La distinción vital del GHG Protocol
El estándar LSRS pone fin a una de las mayor confusión en el cálculo de la huella de carbono: la mezcla contable entre evitar una emisión y extraer activamente el CO2 de la atmósfera. Para asegurar la integridad de los reportes B2B, el GHG Protocol exige a partir de 2026 contabilizar y reportar de manera separada las reducciones (disminución de emisiones directas o indirectas) y las remociones de carbono GHG Protocol.
Las empresas ya no pueden utilizar las remociones para camuflar o «netear» artificialmente sus emisiones de Alcance 1, 2 o 3, sino que deben establecer objetivos de reducción primordiales, dejando las remociones exclusivamente para la neutralización de emisiones residuales.
2. Remociones Biogénicas frente a Remociones Tecnológicas
El marco de la nueva Land Sector and Removals Guidance (cuya versión final de acompañamiento se publicará en el segundo trimestre de 2026) clasifica claramente los métodos de captura de carbono en dos vertientes principales:
- Remociones biogénicas: Basadas en la naturaleza, como la reforestación, la gestión sostenible del suelo (carbon farming) y la restauración de ecosistemas. Aunque presentan co-beneficios en biodiversidad, conllevan riesgos de reversibilidad.
- Remociones tecnológicas: Soluciones industriales como la captura directa en aire (DACCS) y la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS). Ofrecen mayor estabilidad a largo plazo, aunque su escalabilidad y coste actual son limitados.
3. La Permanencia y el riesgo de reversión
Una tonelada de carbono removida solo es válida si se mantiene fuera de la atmósfera a largo plazo. La exigencia sobre la permanencia es central en las actualizaciones de esta semana. Las organizaciones deben monitorizar el almacenamiento de carbono biogénico, ya que incendios, plagas o cambios de uso de la tierra pueden devolver el CO2 a la atmósfera, generando una «reversión» que debe ser contabilizada como emisión inmediata en el año en que se produce.
4. Europa marca el estándar: El marco CRCF
En paralelo al protocolo global, la Unión Europea ha alcanzado hitos críticos con la regulación CRCF (Carbon Removal Certification Framework). Este marco normativo europeo establece estrictos criterios de calidad (QU.A.L.I.T.Y.: Quantifiable, Additionality, Long-term storage, Sustainability) para certificar las remociones, distinguiendo con firmeza entre almacenamiento permanente, agricultura del carbono y almacenamiento de carbono en productos.
Para las empresas de software SaaS y B2B, así como para la industria, el CRCF representa la hoja de ruta legal indispensable. Con estas nuevas reglas de juego aprobadas esta misma semana, se minimiza el riesgo de greenwashing corporativo, brindando seguridad regulatoria tanto a compradores de créditos como a inversores ESG.
Preparando su estrategia para 2026
El entorno regulatorio ha madurado y la diferenciación entre remociones de carbono GHG Protocol y reducción de emisiones ya no es una recomendación, sino un requisito contable. Contar con herramientas tecnológicas precisas para medir, reportar y automatizar el cumplimiento es hoy la ventaja competitiva más importante para cualquier estrategia de sostenibilidad.
¿Tu empresa está preparada para las nuevas normativas de remoción y reporte de carbono?
Adelántate a los requerimientos del GHG Protocol y el CRCF europeo. Automatiza tu medición y traza tu plan de neutralidad climática con la tecnología de airCO2.



Deja una respuesta